Consenso sobre terapias biológicas en artritis reumatoide

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La Sociedad Española de Reumatología (SER) ha actualizado las pautas que se indicaron en su último consenso sobre fármacos biológicos en artritis reumatoide, una enfermedad que ya afecta en nuestro país a más de 250.000 personas

Madrid, 29 de septiembre 2009 (medicosypacientes.com)

La curación de la artritis reumatoide se considera a día de hoy todavía una utopía a pesar de los pasos de gigante que durante los últimos años se han dado en el tratamiento de esta enfermedad. Por este motivo, y con el objetivo de poder llegar a la remisión de esta dolencia reumática cuanto antes, los reumatólogos recomiendan un tratamiento intensivo y precoz con las actuales terapias. Así lo indica el consenso sobre fármacos biológicos que ha elaborado la Sociedad Española de Reumatología (SER), y que actualiza las pautas que se indicaron en el último consenso realizado en 2006.

La artritis reumatoide afecta ya en nuestro país a más de 250.000 personas, lo que quiere decir que la sufre alrededor del 0,5% de la población adulta española. Se trata de una enfermedad inflamatoria y progresiva que daña las articulaciones, lo que hace que el paciente poco a poco pierda funcionalidad y, por ende, vea seriamente reducida su calidad de vida.

Las novedades más destacadas de este consenso indican que el tratamiento más aconsejable para esta dolencia reumática es la combinación de un fármaco modificador de la enfermedad (FAME) como es el metotrexato –terapia estándar para el tratamiento de la artritis reumatoide- con fármacos biológicos como son los anti-TNF (inhibidores del factor de necrosis tumoral) desde el momento más precoz posible.

Por otro lado, este documento también indica que para lograr el resultado más óptimo es necesario un acceso rápido a un tratamiento especializado, algo que se puede lograr a través de las Unidades de Artritis Reumatoide Precoz, puestas en marcha por la Sociedad Española de Reumatología y disponibles en la actualidad en diversos hospitales.

El objetivo de abordar la enfermedad desde los estadios más tempranos no es otro que alcanzar la remisión o el menor grado de actividad de la misma, según el panel de expertos de la SER que ha participado en la elaboración de este consenso.

¿Qué son las terapias biológicas?

Las terapias biológicas –diseñadas para que actúen sobre una diana terapéutica específica- han supuesto un gran avance en el tratamiento y control de la progresión de la artritis reumatoide, lo que ha hecho que los especialistas hayan incluso modificado la estrategia terapéutica.

Pero a pesar del avance que estos nuevos fármacos han supuesto, hay que tener en cuenta que aun así no se consigue una respuesta óptima en más del 40-50% de los pacientes, además de que dejan de ser eficaces con el tiempo.

Por otro lado, debido que el primer escalón en el tratamiento de la enfermedad se deber realizar con FAMEs, los especialistas aconsejan integrarlos dentro de una estrategia terapéutica global de la patología. De esta forma, este consenso indica que la terapia que más hay que tener en cuenta en el tratamiento de la artritis reumatoide siguen siendo FAMEs como el metotrexato y la leflunomida.

Tratamiento precoz con anti-TNF

En la actualidad existen siete agentes biológicos dirigidos al tratamiento de la AR, tres de ellos son anti-TNF y otros cuatro dirigidos a dianas terapéuticas concretas con un papel importante en el proceso de la enfermedad.

Dado que actualmente no existen datos que indiquen que un anti-TNF es superior a otro, este consenso elaborado por la SER indica que los tres tipos de fármacos son necesarios, pero no sustituibles entre sí, así como que la elección depende tanto del criterio del médico como de las circunstancias particulares del paciente. Aunque como cuentan con diferentes estructuras y mecanismos de acción, la falta de respuesta a uno de ellos no implica que el resto sea ineficaz.

Este documento deja muy claro que la utilización de un agente biológico debe ir acompañada en un primer momento de un FAME, y sólo se utilizará como tratamiento único inicial en casos extraordinarios. De esta manera, estas terapias biológicas sólo se administrarán en monoterapia en aquellos pacientes donde este primer tratamiento no haya logrado el objetivo terapéutico.

Seguimiento pormenorizado

La utilización de este tipo de fármacos biológicos requiere, tal y como indica este consenso, de una evaluación periódica de la evolución del paciente, que debe reducirse a 3 meses si no se consiguen los objetivos esperados o incrementarse a 6 si la evolución es positiva.

El consenso hace gran hincapié en no combinar dos fármacos biológicos, sean de la tipología que sean. Esta contraindicación se debe a que se incrementa el riesgo de que el paciente desarrolle infecciones sin que exista una ventaja clara en su eficacia.

De la misma forma, también insiste en no optar por este tipo de terapias en pacientes con infecciones activas o con antecedentes de las mismas, así como en aquellos que sufran tuberculosis o que estén en contacto con personas que padezcan esta enfermedad.