El cáncer de testículo es el tumor más frecuente en jóvenes de entre de 18 y 35 años

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Ocho de cada diez de estos tumores se curan e incluso los de peor pronóstico tienen una supervivencia alta. Los expertos señalan que la autoexploración es la mejor y única forma de prevenir este tumor

Madrid, 26 de febrero 2009 (medicosypacientes.com)

En España el cáncer de testículo tiene una incidencia relativamente baja en comparación con otros países de nuestro entorno, aunque sigue siendo el tumor más frecuente en varones jóvenes de entre 18 y 35 años. En nuestro país se diagnostican entre 2 y 3 nuevos casos de cáncer de testículo por cada 100.000 habitantes/año. Aunque son cifras bajas, hay que tener en cuenta que afecta a varones muy jóvenes, en edades en las que la incidencia de tumores malignos es pequeña y cuando se encuentran en plena etapa reproductiva. En base a la presentación de diferentes casos clínicos, residentes del último año de Urología han tenido la oportunidad de poner al día sus conocimientos en el diagnóstico y tratamiento de las neoplasias testiculares y pene en el marco del VIII Curso de Urología para Residentes que se ha celebrado recientemente en Segovia., organizado por la Asociación Española de Urología (AEU) en colaboración con la Comisión Nacional de la Especialidad (CNE).

Gracias a los avances en el tratamiento, la supervivencia del tumor de testículos es bastante alta y se consigue la curación en el 80-90% de los casos. Incluso en los tumores con peor pronóstico, la tasa de curación se sitúa en torno al 60%. La detección precoz del tumor ayuda a mejorar su pronóstico. Por ello, los expertos recomiendan la autoexploración testicular como la mejor y única forma de realizar un diagnóstico precoz. En este sentido, los urólogos aconsejan que ya desde los colegios se debería informar y enseñar a los niños a autopalparse para detectar un posible bulto en la zona testicular.

Falta de descenso del testículo

El factor de riesgo que presenta una relación más clara con el desarrollo de este tumor es la falta de descenso de los testículos al escroto (criptorquidia). Se calcula que en el 3% de los niños los testículos no descienden. Cerca del 14% de los casos de tumor testicular se da en varones con historias de criptorquidia. En general, se trata de un problema congénito, que se diagnostica en el momento de nacer y tiene solución con tratamiento quirúrgico o médico. La falta de descenso en uno de los testículos multiplica de 3 a 5 veces la posibilidad de desarrollar un tumor respecto al testículo que ha descendido.

El otro factor de riesgo está relacionado con la infertilidad del varón. Aquellas personas que por causas genéticas son subfértiles tienen una mayor probabilidad de desarrollar un cáncer de testículo. En los casos en que se desarrolla este tumor en pacientes con problemas de fertilidad se suele realizar una crioconservación del semen. Esta medida puede beneficiar a los varones jóvenes en edad fértil, ya que muchas veces el tratamiento con quimio o radioterapia conlleva una pérdida temporal o definitiva de la fertilidad.

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