La "desconocida" Enfermedad de los Escaparates

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El 8,5% de los españoles con más de 55 años padece esta patología cuya denominación médica es Enfermedad Arterial Periferica (EAP). Se caracteriza por un dolor en las piernas que obliga al paciente a detenerse cada cierto tiempo. Sin embargo, muchas veces se confunden con un simple dolor de huesos asociado a la edad. Si no se trata a tiempo, el paciente corre el riesgo de sufrir complicaciones más graves como la amputación de la pierna o sufrir un accidente cerebro-cardiovascular

Madrid 8 de noviembre (medicosypacientes.com) Ancianos

La Enfermedad Arterial Periférica (EAP), conocida popularmente como la enfermedad de los escaparates, afecta a casi uno de cada diez españoles (8,5%) con más de 55 años, pero, pese a su frecuencia, es poco conocida por la población. Esta enfermedad se caracteriza porque el paciente sufre un dolor en las piernas que le obliga a detenerse cada cierto tiempo.

En nuestro país unas 900.000 personas padecen enfermedad arterial periférica. Al principio, la necesidad de estos pacientes de pararse se produce tras andar grandes distancias; con el tiempo, aumentan las arterias obstruidas y progresivamente esas distancias van acortándose. Llega un momento en que el paciente siente el dolor incluso en reposo. A partir de ahí, desarrolla lesiones isquémicas en forma de gangrena que pueden precisar la amputación de la extremidad.

El primer síntoma que alerta de esta patologia es el dolor al caminar. El paciente siente una sensación de opresión en la pantorilla cuando ha caminado durante un tiempo, que varía en función de la dificultad del camino. A causa de este dolor el paciente tiene que parar hasta que se recupera. Y esta situación se repite sucesivamente.

El infradiagnóstico es muy común en la primera fase, pero también es habitual que incluso entre los pacientes con síntomas los haya que atribuyan erróneamente el dolor a un achaque propio del envejecimiento. “Cuando se habla de enfermedad de los escaparates se hace referencia al segundo grado del proceso. El primero sería cuando el problema aún no provoca síntomas. El tercer grado supone la irrupción del dolor sin necesidad de andar. La fase final conlleva la aparición de la lesion”, explica el doctor Cairols, jefe del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital de Bellvitge de Barcelona.

Esta patología aparece a partir de los 55 años y tiene una mayor incidencia en el hombre. De cada 10 pacientes con esta patología más de 8 son hombres. El tabaquismo, el colesterol, la hipertensión arterial y la diabetes son factores de riesgo que predisponen a desarrollar la Enfermedad Periférica Arterial (EAP).

"Esta dificultad para reconocer la enfermedad en sus fases iniciales es la que pone de manifiesto la importancia de promover campañas de divulgación dirigidas a la población. Un mejor conocimiento evitaría muchas muertes y problemas de invalidez”, asegura el Dr. Cairols. Se estima que mientras que una persona sana, transcurridos 12 años, tiene un 85% de posibilidades de continuar vivo, un afectado asintomático por esta enfermedad tiene un 60% de probabilidades de permanecer vivo y si es sintomático las posibilidades se reducen al 50%.

Tratamiento

El abordaje de esta patología es multidisciplinaria, pero el síndrome de los escaparates lo tratan los angiólogos y cirujanos vasculares. “Por dos motivos: tenemos los métodos diagnósticos adecuados y la formación. Sin embargo, para controlar los factores de riesgos recurrimos a los médicos internistas”, señala el Dr. Cairols.

Si el afectado se le ha diagnosticado la enfermedad pero no tiene sintomatología, se utilizan dos familias de fármacos: los antiagregantes plaquetarios (clopidogrel o ácido acetilsalicílico) y las estatinas. Los primeros actúan sobre la causa subyacente, es decir, sobre la enfermedad aterosclerótica. Los segundos intervienen sobre un importante factor de riesgo, el colesterol alto. Ambos medicamentos contribuyen a que la enfermedad no progrese.

El doctor Cairols advierte que, además de estas medidas, hay que adoptar unos hábitos de vida saludables que impliquen la erradicación del consumo de alcohol, la mala alimentación o el sedentarismo. El tabaco es, junto con la diabetes, el factor de riesgo de mayor peso, por delante de los niveles elevados de colesterol y la hipertensión. “Los pacientes saben que se juegan mucho y cumplen bien el tratamiento, pero en cambio les cuesta bastante abandonar el cigarro y realizar ejercicio físico, es decir, caminar todos los días a una velocidad determinada y programado por su especialista”.

Por otro lado, la cirugía se emplea cuando la enfermedad está en fases más avanzadas. En cuanto a la operación, existen dos modalidades. Por un lado, la cirugía convencional, abriendo y realizando un bypass o por otro lado, realizar sistemas menos agresivos, a través de una punción, para lograr revascularizar con un sistema de catéteres y guías e, incluso, instalar un stent.

Riesgo cerebro-cardiovascular

Pero la enfermedad arterial periférica es un marcador que alerta la posibilidad de la existencia de enfermedad aterotrombótica en el resto del cuerpo. Esta patología esta asociada a otros problemas como el infarto de miocardio o el ictus. Por eso, como indica el doctor Cairols, “es preciso que un paciente con una enfermedad aterotrombótica en una zona concreta sea examinado en las otras zonas. Como es complicado que sea visto por todos los especialistas, quizá la mejor opción sería crear una figura que tuviera capacidad de hacer un seguimiento al enfermo en su globalidad”.

Campañas de detección precoz, asignatura pendiente

En España hace falta una mayor divulgación para dar a conocer a la población. “Cada vez más los médicos de AP conocen la enfermedad y se encargan de controlar los factores de riesgo, pero desgraciadamente en nuestro servicio viene gente en fases muy avanzada en los que la salvación de la extremidad no es posible”, señala el Dr. Cairols.

El diagnóstico precoz es fundamental para no llegar a los casos extremos de la amputación y poder realizar otras opciones que eviten esta cirugía tan traumática, así como la concienciación a la población de la gravedad de esta enfermedad. “Por ejemplo, cuando uno padece esta patología tiene más mortalidad que si sufre un cáncer de mama. No hay conciencia de acudir al especialista si tenemos un dolor en la pierna, sin embargo, esta enfermedad produce más muerte que otras enfermedades”, apunta el Dr. Cairols.

Para diagnosticar la enfermedad se utiliza la prueba índice tobillo/brazo (ITB), que procede de dividir la presión arterial medida en la pierna y en el brazo. Si el dato es inferior a 0,9, el paciente presenta la enfermedad arterial periférica. A media que esta presión baja, la mortalidad se multiplica. Para el Dr. Cairols, “muchas personas mayores le duelen las piernas y lo confunde con un dolor de hueso con lo sencillo que sería tomar la presión de las piernas para saber si existe un problema”.

El verdadero potencial diagnóstico de la prueba tobillo/brazo reside en su empleo por parte de los médicos de familia. Estos profesionales están en mejores condiciones de detectar esta enfermedad en su fase temprana. “Aunque es una determinación sencilla, requiere un tiempo y es probable que muchos de estos facultativos no dispongan de los minutos necesarios. Esta labor de screening debe ser tarea del médico de primaria y sólo en caso de que haya síntomas debe ser remitido al servicio de cirugía vascular para su control. Por eso es tan importante que ambos niveles asistenciales estén coordinados”, apunta el Dr. Cairols.

SABÍAS QUE....

  • La enfermedad de los escaparates afecta a casi uno de cada diez españoles (8,5%) con más de 55 años
  • De cada 10 pacientes con esta patología más de 8 son hombres.
  • El primer síntoma que alerta de esta enfermedad es el dolor al caminar.
  • Existen algunos factores de riesgo como el tabaquismo, el colesterol, la diabetes, la hipertensión arterial y el sedentarismo.
  • Seguir una dieta saludable, no fumar ni tomar alcohol así como realizar ejercicio previenen y mejoran esta enfermedad.
  • Para diagnosticar la enfermedad se utiliza la prueba índice tobillo/brazo (ITB), que procede de dividir la presión arterial medida en la pierna y en el brazo.
  • El médico de Atención Primaria puede tomar la presión arterial.
  • Los angiólogos y cirujanos vasculares son los especialistas que tratan esta enfermedad.
  • Las personas que padecen esta patología tienen más mortalidad que las que sufren un cáncer de mama.
  • El dolor de piernas no siempre es un problema de huesos o los achaques “normales” asociados a la edad.